...Sígueme, te llevo por los más escondidos rincones del Nido...

martes, 30 de septiembre de 2008

Y brotaron

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Y brotaron mis palabras a borbotones. Vivaces, saltarinas, alegres, confiadas, ingenuas.

Y no encontraron suelo, ni mar, ni recipiente alguno que quisiera contenerlas.

Cayeron y caen aún precipicio abajo sin que nada las detenga,

mientras yo las miro sin comprender, sorprendida.

Se agolpan en mi garganta las otras que las seguían

y, atascadas tras mis labios, no soportan la presión

y se aplastan sin remedio y desmoronan.

En mi corazón,

de donde salen todas y cada una de ellas,

duelen.

©Paloma
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lunes, 29 de septiembre de 2008

Corazón de nuez

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Voy a transformarme en corazón de nuez.
Tendré una cáscara fuerte que me proteja.
Mi cáscara será mi mundo, mi reducto, mi confin.
Nada tendré fuera de él.
No quieras entrar, no me pidas salir.

©Paloma

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Diálogo

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-Me quieres siempre a disposición, con mi piel limpia, con las carnes abiertas, entregada,
para satisfacerte en verme rendida.

-Te quiero así pero, espera, no te acerques tanto, que me asusto, no quiero tanta proximidad.
Soy un espíritu libre siguiendo pulsiones.

-Me quieres hollando tu rastro, cuidando tu sueño, velando tu risa para, una vez satisfecho,
olvidarte de mi sueño, de mi risa y de mí.

-Te quiero pero no eres nada. Deja que me esconda. Dáme todo de ti para que viva en tu reflejo.
Tú a cambio sólo a veces tendrás mi mano.

-Luego pretendes enmendar. Tan evidente tú. Tan tonta yo.
Y, lo peor, el Departamento de Quejas y Reclamaciones cerrado.


©Paloma

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domingo, 28 de septiembre de 2008

Porque no entiendo


Déjame entrar un momento.

Déjame que mire,

que lea,
que observe,
que palpe,

que huela.

Déjame obtener las huellas,

los rastros,
las sendas
por las que vienes y vas.

Déjame escuchar en el fondo
por si encuentro el código.

Porque no entiendo.

©Paloma

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Te lo aseguro

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Te lo aseguro, es un baile de caras.
Se acercan en solitario o en mareas, olas llenas de caras deslizándose,
y se alejan, regresan, quedan breves.
Te preguntas hasta cuándo.
Después se van, cambian rumbo, retroceden.
El viento puede más.
Son caras-hoja de otoño desprendidas del árbol que nos nace.
Y tú esperas la hoja siempre verde que no se suelte de él.
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©Paloma

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sábado, 27 de septiembre de 2008

Sentada a la puerta de mi vida

Sentada a la puerta de mi vida esperando el milagro que te traiga.

Van tejiendo mis dedos la guirnalda con que adornaré tu cabeza a la llegada. Diestra, con destreza adquirida en innumerables días. Minuciosa, engarzando los tallos de flores y enredadera, procurando no dañarlos, creando el lazo necesario para mantener su compostura. Frescas flores recogidas del jardín, de hermosos colores y deliciosa fragancia, todas aún cubiertas del rocío de la mañana. Ambrosías, azahares, tulipanes rojos...

Concentradas mis manos en su tarea automáta y primorosa, vuela la mente recorriendo el espacio. Más allá de las montañas azules que se divisan en lejanía, más allá de los lagos de altura, más allá de las nieves, más allá del frío y del invierno, de los caminos escarpados y los abismos... Más allá, buscándote. La espalda reposando en el muro protector de la casa y el sol delante derramándose en todo.

Como mi corazón anticipando el momento, resplandecen, ofreciéndose sin reparo al rayo del sol temprano y a mí, los claveles silvestres que crecen libres al otro lado del camino. La brisa los mece y ellos, con un suave contoneo, se dejan hacer, voluptuosos. Recojo pronta un ramillete, estás cerca ya. Añado cada clavel ensartándolo en su preciso lugar, alistando la ofrenda .

Pasa la mañana y llega el mediodía. El sol en lo más alto. Completada al fin la guirnalda, radiante de vida y color, descansa junto a mí sobre la hierba bajo la sombra del árbol que la proteje de la luz, que guardará su frescura hasta que la recibas.

Mientras, va viniendo despacio la tarde. Cambian colores y luces. Crecen las sombras. Aún hay tiempo. Un pensamiento fugaz se me ilumina dentro. Adornaré la entrada de la casa. Esparciré pétalos tiernos de diamela, de azucenas, y jazmines, blanda alfombra para tus pies cansados, dulce aroma para el alma. Ahora , con el rojo poniente, llegarás. Con las estrellas titilantes, con el ulular del búho, con la luna clara... Ahora llegarás.

Hace rato que la noche ha desplegado su negro manto y que el cielo se ha preñado de destellos. Luz de plata baña el aire que rumorea sobre la piel de la tierra y juega con mi cabello y se enreda en mi vestido. Los párpados cerrados. Caen lentas las amapolas blancas de los sueños y la nostalgia azul, que voy ya recogiendo en el vuelo de mi falda para remendarlos con mimo. Adelfas, alhelíes, anturios, claveles rojo, flores de ajenjo, tulipanes... Y me encontrará el nuevo día recogiendo flores frescas para componer otra guirnalda.

Mañana. Mañana vendrá el milagro que te traiga.

©Paloma

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jueves, 25 de septiembre de 2008

Grulla, mi garza real


©Paloma

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martes, 23 de septiembre de 2008

Disculpen las molestias


Mi grulla es una garza real.

Sí, mi grullita. Esa que voy persiguiendo desde hace casi un año. Esa, sí. Esa cuyo comportamiento grullil no era demasiado ortodoxo, pobrecita. Que no quería grano para comer ni el suelo para anidar, sino peces y un árbol, un árbol alto y frondoso. No lo era ni podía serlo, pobre, porque no era grulla, claro está.

Gracias a los últimos documentos fotográficos conseguidos y al conocimiento que este tiempo de contacto me ha permitido adquirir sobre ella y sus costumbres de alimentación y anidamiento... ejemm.. la he podido comparar con la grulla y... Caxis, no sólo eso fallaba. El pico, los ojos, el cuello... la cola... En fin...

Disculpen las molestias, los malos entendidos, los comentarios erróneos... Mi grulla es garza, pero no una garza cualquiera, nononono...

Mi grulla es una GARZA REAL... Ea!

©Paloma

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domingo, 21 de septiembre de 2008

Se va el verano


Se va el verano.

Me lo dicen los árboles de la orilla. Hace ya días que han comenzado a mudar su vestido del verde al dorado, dejando caer en delicada lluvia sus hojas ya secas. Las ráfagas de aire, cada día más fresco, las zarandean de aquí para allá mientras van, poquitas aún pero contínuas, salpicándose en el cristal profundo del río que discurre lento transportándolas a su espalda. Semeja un peregrinaje. ¿A dónde querrán ir? ¿Qué objetivo se marcan? ¿Qué horizontes por descubrir? Barquitos de oro, más livianos que una cáscara de nuez, iniciando un viaje de no retorno.

Se va el verano.

El cielo está gris hoy, dicen que lloverá. El nordeste se arremolina jugando entre mis piernas. Las recojo debajo de la silla mientras doy un sorbo a mi cortado. Intento atrapar el calor apretando la taza entre las manos y me encojo bajo la chaqueta un poquito. Echo en falta unas medias.

Se pierde mi mirada en el cauce de la corriente que diviso a tramos entre los huecos que dejan los árboles. Luego busco hacia arriba, en las ramas altas, por si estuvieran mis grullas. Empiezo a pensar que tienen su nido justo ahí, en un árbol concreto en que las suelo ver cada día. Otros pequeños pájaros bien protegidos con sus abriguitos de plumas revolotean y trinan saltando de una rama a otra entre el cada vez menos frondoso follaje.

Se va el verano.

Apenas me he dado cuenta de que había llegado y ya no está. Volví a encontrar a mi grulla en su principio. Tenemos una historia de amor entre las dos aunque no sé si ella, parte importante de la misma, conoce de su existencia. La he observado día tras día y he descubierto que son dos. No sé a cuál veo en cada ocasión ni cuántas veces veo a cada cual porque sólo en estos últimos días las he logrado encontrar juntas.

Conozco más sobre ellas pero no las distingo, ni sé si se pueden distinguir. Conozco su árbol donde descansan en la altura al abrigo de las miradas curiosas y desde el cual dominan el río, que se extiende sinuoso a sus pies. Deben ser una pareja. Y acabo de descubrir que mi grulla no es tal sino una garza real.

Se va el verano.

Me lo dice la luz que no encuentro al salir de trabajar. El día ya tan corto y que será pronto condenado aún a brevedad mayor. Apetece el sofá, la manta, el calor... y dentro de muy poco el chocolate caliente para cenar.

Se fue.



©Paloma

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domingo, 14 de septiembre de 2008

En guardia


Quiero tenerte delante.
Medir tu intención.

En guardia.
No huyas.
Desenvaina.

Mídeme.
Calibra.
Ataca.

No te fíes.
No soy débil.
Guárdate.

Voy a hundir mi espada en tu corazón.


©Paloma

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