Mi regalo para Ababoll
Hay un mundo sólo en ocasiones tangible pero cercano y cálido, envolvente, lúcido, que se va colando y penetra quedándose, estableciéndose, mimetizándose, arraigando, volviéndose necesario.
Hay un mundo de palabras con número, escuetas, concisas, agudas, repletas de significados que resuenan por lo que dicen y por lo que no y que es a la vez defensa y puerta de otro que se mantiene protegido.
Y mi niña de las amapolas me pide un regalo y yo no sé qué poder escribir que a ella le resulte tal...
©Paloma





