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lunes, 16 de marzo de 2009

Un mundo

Mi regalo para Ababoll



-Foto escogida por Ababoll-


Un mundo, a menudo desconocido, en el que viven historias, cuentos, llantos, risas, amapolas, diasdesur, soles para cada día de la semana, damas artúricas, bolas mágicas, melenudos ladridos, miradas de la noche, colorados paragüas, pequeñas hadas, gatitas revoltosas y donde hasta la aurora se deja atrapar.

Hay un mundo sólo en ocasiones tangible pero cercano y cálido, envolvente, lúcido, que se va colando y penetra quedándose, estableciéndose, mimetizándose, arraigando, volviéndose necesario.

Hay un mundo de palabras con número, escuetas, concisas, agudas, repletas de significados que resuenan por lo que dicen y por lo que no y que es a la vez defensa y puerta de otro que se mantiene protegido.

Y mi niña de las amapolas me pide un regalo y yo no sé qué poder escribir que a ella le resulte tal...

©Paloma

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miércoles, 11 de febrero de 2009

Caminar


Una ya es mayor, no tiene que pedir sopitas, ni mimos. No tiene que darse pena, ni sentir lástima por la soledad que padece. Una ha hecho sus elecciones. Las ha hecho consciente de ellas. Conociendo las consecuencias, los pros, los contras. Las ha hecho a sabiendas de que se iba a quedar coja, pero mejor sola que mal acompañada o, mejor, que no acompañada.

Así que ahora cuando necesita que alguien la rodee con los brazos, cuando necesita refugiarse en la cálida oscuridad de otros latidos, no tiene que quejarse porque no la hay y porque seguramente no la habrá. No tiene que lamentar haberse bajado de un tren, de que no haya otro y de que el apeadero sea tan inmenso y frío.

Ahora tiene que levantar la cabeza, tiene que respirar hondo el aire crudo que le regala cada mañana y caminar tras de sus propios pasos aún a pesar de sí.

©Paloma

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sábado, 17 de enero de 2009

Puertas -II-

-Microcosmos-



El sol entra a raudales por la ventana del salón dando de lleno donde está sentada y, aunque es invierno, templa lo suficiente el ambiente produciendo una impresión de hora de siesta veraniega, ese cálido bienestar, ese sopor físico en el que se va cayendo poco a poco, como adormecido el cuerpo pero con el pensamiento lúcido; ese relax que vuelve pesados nuestros miembros pero en el que la mente es ágil.

La impresión luminosa que la rodea la lleva de viaje entre los recuerdos, evocando otro momento hace ya mucho tiempo cuando sintió por vez primera ser parte consciente del universo. Suena rimbombante quizás, sí, pero hay una gran diferencia entre saber que estamos en el universo y sentir que somos universo. Aquel día percibió desde lo más profundo del más pequeño de sus átomos que el cosmos y ella eran la misma cosa. "Como arriba, es abajo".

Así fue cómo quedó marcada para siempre por el principal punto de inflexión en su vida, el inicio de la diferencia para ella. Y, aunque ha pasado y pasa por momentos de no querer ser consciente y de dejarse llevar para no pensar, adormecida la mente, está convencida hasta las trancas de que vivir sin comprender los porqués de lo que hace, de lo que siente, de de lo que vive es no vivir sino vegetar. Por eso va abriendo las puertas que encuentra a su paso, todas, las suyas y las de los que la rodean, hasta las que más miedo le produce abrir.

©Paloma

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viernes, 16 de enero de 2009

Puertas -I-

-Cuentas de nácar-



Él lo sabía. Sabía que, después de su marcha, irían vertiéndose como a cuentagotas las pequeñas cuentas de nácar que, si llegaba a mirar, le obligarían a recordar, a pararse ante el espejo de sí mismo, a verse como no quería hacerlo.

A menudo acariciaba una imagen amable y complacida de sí, satisfecho de esa apariencia de claridad y firmeza que trasladaba a los demás, de esa impresión de estar de vuelta de todo que mostraba pero, de vez en cuando, algo le obligaba a verse desde otra perspectiva, no peor, sólo distinta, aunque a él le inquietaba esa novedad. Y le inquietaba porque provocaba, rasgada su coraza protectora, que se sintiera desvalido y, al menos de momento, sin un suelo sólido que pisar.

Es ardua tarea construirse durante casi una vida una fortaleza alrededor y un buen basamento donde apoyarse como para que, de pronto, unas pequeñas cuentas blanquecinas obraran ese efecto sobre él y consiguieran hacerle sentir atrapado en una tela de araña de la que deseaba escapar.

Por eso evitaba abrir esa puerta tras la que las perlas cobraban vida. No le gustan los cambios, no se adapta fácilmente a ellos. Necesita tiempo, tiempo y tranquilidad para asimilar y, sobre todo, no sentir agobio. Así que de momento se dedica a ir abriendo todas las puertas que tiene al alcance, todas menos ésa que le quema sólo con pensar en ella.

©Paloma

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martes, 23 de septiembre de 2008

Disculpen las molestias


Mi grulla es una garza real.

Sí, mi grullita. Esa que voy persiguiendo desde hace casi un año. Esa, sí. Esa cuyo comportamiento grullil no era demasiado ortodoxo, pobrecita. Que no quería grano para comer ni el suelo para anidar, sino peces y un árbol, un árbol alto y frondoso. No lo era ni podía serlo, pobre, porque no era grulla, claro está.

Gracias a los últimos documentos fotográficos conseguidos y al conocimiento que este tiempo de contacto me ha permitido adquirir sobre ella y sus costumbres de alimentación y anidamiento... ejemm.. la he podido comparar con la grulla y... Caxis, no sólo eso fallaba. El pico, los ojos, el cuello... la cola... En fin...

Disculpen las molestias, los malos entendidos, los comentarios erróneos... Mi grulla es garza, pero no una garza cualquiera, nononono...

Mi grulla es una GARZA REAL... Ea!

©Paloma

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lunes, 11 de agosto de 2008

Inesperado

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Suena el Cascanueces a lo lejos, inesperado. Agudizo el oído, tardo unos instantes en darme cuenta de qué se trata. Corro hacia el dormitorio presurosa temiendo que desista por la tardanza. Me alegra la sorpresa, su voz al otro lado, el paréntesis que me regala.

Me tumbo en la cama para dedicar mis cinco sentidos a escuchar, mirando a lo alto o cerrando los ojos, la sonrisa de par en par.

Qué pequeñas son las cosas que nos vuelven el día feliz.

Gracias.


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©Paloma

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